El segundo vicio de inconstitucionalidad señalado por Hernández es la violación del principio constitucional de no confiscatoriedad tributaria.

“El proyecto pretende gravar con el impuesto de renta a las cooperativas y no considera que los excedentes, por disposición del artículo 3 de la Ley 4179, son propiedad de los asociados, no de las cooperativas. No se toma en cuenta que los excedentes que resultan del ejercicio económico de las cooperativas son un ahorro y no una utilidad”, indicó el jurista.

Si los asociados tributan, Hernández considera que no debe hacerlo la cooperativa con los excedentes que también son propiedad de sus asociados, pues si se concurren ambos casos habría una doble imposición tributaria.

“No sólo se gravan dos veces los excedentes de los asociados de las cooperativas, sino que también el exceso de gravamen convierte la carga fiscal en confiscatoria, en contravención de los artículos 40 y 45 de la Constitución Política, si se considera que los excedentes de las cooperativas están limitados en un 25,5% por reservas y cargas parafiscales”, explicó.

El tercer aspecto que destacó el constitucionalista es la violación de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad.

De acuerdo con el experto, “la proporcionalidad significa que debe existir un balance razonable entre la restricción que se pretende imponer y el beneficio que se obtendría, de modo que la limitación no sea marcadamente superior al beneficio para la colectividad. En el caso de este proyecto, con el que se pretende recaudar más fondos para aliviar la crisis fiscal, ese supuesto beneficio para el interés público -mayor recaudación tributaria- es de menor importancia que los perjuicios que se le producirán a millones de costarricenses y al movimiento cooperativo”.

“El desestímulo para la creación de nuevas cooperativas o para seguir formando parte de ellas será de tal magnitud, que esas asociaciones productivas sucumbirán a corto plazo desde el punto de vista económico. Con ello, el Estado no sólo dejará de percibir ingentes sumas de dinero por concepto del impuesto a los excedentes de los asociados, sino que, además, el sector productivo, en áreas tan importantes como el crédito, la producción agrícola e industrial, se verá constreñido a emigrar hacia otras formas de organización empresarial”, concluyó Hernández.

Para el Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop), Luis Corella, uno de los fallos de este proyecto es que partió de un supuesto erróneo, al no contemplar distinción básica entre la organización cooperativa y la empresa comercial.

“Las cooperativas, como claramente lo dice la ley de creación de las asociaciones cooperativas, son organizaciones conformadas por personas, no por capitales, y su objetivo no es el lucro, sino satisfacer las necesidades de sus asociados. Por esa razón la misma ley también establece, en su artículo 64 de la Ley de Asociaciones Cooperativas, que las cooperativas no tienen utilidades, sino ahorros o excedentes que pertenecen a sus asociados, y que por eso no pagarán impuesto sobre la renta.”

“El capital social y los excedentes son en todo momento propiedad de los asociados, por esa razón no es lógico decir que se va a imponer un impuesto a los excedentes de las cooperativas, porque no son dueñas de esos excedentes, sino a sus afiliados”, argumentó Corella.

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